Como cada día allí estaba mi padre sentado en la silla de su oficina rodeado de papeles, portátiles y los escandalosos sonidos de los teléfonos.
-Podría decirse que mi vida es como cuento de princesas pero uno que nadie o al menos yo no querría tener. Vivo en una enorme casa de la que mi padre no me deja salir nunca por miedo a que me pase algo. Es por eso por lo que no tengo amigos y podría decirse que mi unica familia son los mayordomos que mi padre contrató.
Emma: Buenos días preciosa ¿Que tal has dormido?
__:Buenos días Emma , muy bien gracias por preguntar.
E: Te he dejado el deasyuno preparado encima de la mesa.
__: Muchas gracias.
-Emma es una de las trabajadoras que contrato mi padre hace años, para mi es como mi madre. Me conoció desde que era una pequeñaja y lo sabe todo sobre mí. A sido un gran apoyo en mi vida ya que mi madre murió cunado tan solo yo era un bebe y no recuerdo nada de ella.
E: Bueno y cuéntame ¿que tienes pensado hacer hoy?
__: Nada importante o mejor dicho nada. Sabes que mi padre no me deja salir a no ser que vaya acompañado por un guardia o mayordomo.
E: __ sabes como es tu padre solo se preocupa por ti.
__: Ya lo se pero siempre he querido tener una vida como la de cualquier otra chica salir y poder conocer a nueva gente con la que poder salir. Pero es todo lo contrario siempre me tiene aquí, encerrada en este castillo y las mismas cuatro paredes de siempre.
- En ese momento una lágrima corrió por mi mejilla, nunca había llorado por ese tema pero ya tenía edad para poder organizar mi vida.
E: Anda no llores sube a tu cuarto o vete a dar una vuelta por el jardín para relajarte. - Emma recojió mi plato y beso mi cabeza.
-Subí a mi cuarto y me asome por la ventana. A lo lejos pude ver una pareja de dos jovenes estaban tan felices juntos, ellos podían salir tantas veces como quisiesen y tenerse el uno al otro para cada momento.
-En ese momento me vino una idea a la cabeza, puede que fuese un tanto loca y arriesgada pero tenía ganas de hacer algo diferente. Nunca había salido de mi casa sin el vigilamiento de los trabajadores, así que decidí salir a escondidas de mi casa y sin el permiso de mi padre. Sabía que si se enteraba me castigaría de por vida pero mejor que estar aquí encerrada era.
-Abrí mi enorme armario y busque un conjunto sencillo y cómodo y di con el:
Me vestí me peine con una coleta alta y salí de mi habitación los mas sigilosa que pude.
Me dirigí hacia la puerta, me disponía a abrirla cuando de repente alguien me tocó el hombro...
No hay comentarios:
Publicar un comentario