viernes, 10 de enero de 2014

Capítulo 10.

Las lágrimas seguían brotando y deslizandose por cada una de mis mejillas. Llegué a mi habitación entré y me senté en la cama con  la vista perdida en el ventanal. Realmente, ¿tanto me importaba la opinión de Harry como para estar así? No lo entendía apenas ese chico desconocido había llegado aquí y yo de un momento a otro lloraba por el. Mis sentimientos estaban partidos en dos, que eran totalmente diferentes. Por un lado pienso que lloro por haber dicho lo que dije. Nunca me ha gustado insultar ala gente sin razón y más me duele al saber que todo lo que dije fue un momento de impulso y despiste.


Pero tal vez por otro lado esas lágrimas que derramo son por sentirme culpable, además de rota tanto por dentro como por fuera. Resumidamente ese otro lado explicaba que me importaba Harry pero que también me hizo sentir mal lo que dijo sobre mi. De verdad, ¿pensaría el que era una egoísta? No me gusta ser de esas personas que quieren llevarse el mayor merito de las cosas, pero es confuso, por decirlo así, que me llame egoísta después de haberlo sacado e intentado ayudar en varios aprietos.Sequé mis lágrimas y apreté los ojos para que parasen de fabricarse más en mis ojos. Me levanté y me concentré en un punto lejano del jardín. 


A lo lejos divisé una pequeña cabaña de madera, pero dentro de ella había algo blanco que se movía. Me quede unos segundos confusa sin saber que era aquello, hasta que mi cerebro dió con la información.

Recordaba perfectamente como unas semanas mas tarde de llegar al internado hace unos años, una chica me había informado sobre algo de unos establos. Al principio estaba demasiado asustada y algo molesta por estar en donde estaba, por eso no hice caso a lo que me dijo. Nunca había ido a aquel lejano lugar a montar a caballo, y ahora que me había acordado de el quería ir, aprovechar, y saber que se siente. Emocionada bajé las escaleras rápidamente hasta llegar a la primera planta. Toque en la oficina donde se encontraba una mujer anticuada con un moño alto en el pelo unas gafas finas negras y un traje ajustado pero nunca fuera de limites azul oscuro. Entré dentro y levanto su cabeza hacia mi para quedarse fijamente mirándome. Cerré la puerta tras mi y me acerque a su pequeña mesa llena de papeles.


Secr: ¿Necesitas algo?- Me dijo seria pero intentando sacar una de sus pocas sonrisas.
__: Si quería pedirte la llave de los establos.
Secr: Está bien.-Dijo abriendo un pequeño cajón y sacando un enorme llavero.

Secr: Aquí tienes.
__: Vale muchas gracias.
Secr: Espera un momento.
__: ¿Si?-Dije dándome media vuelta.
Secr: El horario máximo para ir a los establos es hasta las ocho, debes regresar máximo aquí con la llave¿entendido?

__: Está bien.
Secr: Otra cosas más.¿Sabes montar a callo?
__: No exactamente, pero no creo que sea tan dificil tampoco...-Dije segura de mi misma.
Secr: Esta bien, pero debes tener cuidado. Si quieres puedes pedirle a algunos de tus compañeros que sepan que te ayuden. He oído que un chico nuevo llamado Ha....Harry creo es muy bueno en esto, ¿Porque no se lo pides a el.
__: Emm..... no gracias mejor no , tendré cuidado y gracias.
Secr: Vale, adiós.
__: Adios.



Salí del internado y me adentré en el jardín caminando por lo caminos marcados de tierra y rodeados de diferentes flores. Pase por al lado de la roca en la que me senté aquella noche, lo que hizo que un escalofrío recorriese mi cuerpo de arriba  a abajo. Ya llevaba como media hora caminando, mirando como mis pies pisaban las hojas que crujían. Estaba tan perdida en mi mundo, que de repente me sobresalté al oir como mi pie había pisado algo realmente duro. Lo levanté rápidamente y fijé mi vista en aquel objeto. Era redondo brillaba como nada, y el oro por el que estaba cubierto le daba una belleza natural. Me agache y recogí aquella especie de esfera. 


Me quedé observándola un rato hasta que vi como por la parte trasera tenía un pequeño botón. Lo pulsé cuidadosamente para ver como la tapa se impulsaba hacia arriba. La levanté más aun para ver desde una mejor perspectiva que se encontraba dentro de ella. Mis ojos vieron una papel en perfecto estado doblado cuatro veces, alrededor de ese papel había pequeñitos pétalos de rosas y alguna que otra cadena. Iba a desdoblar aquel papel, cuando oí la voz de Harry hablando con alguien  pocos metros de mi. Metí todo dentro de la esfera me la guarde en mi chaqueta y rápidamente me fui de allí corriendo para dirigirme a los establos. 



Llegué más que exhausta a los establos, entré en ellos y repasé mi vista por todo el local. Todas las escuadras estaba vacías ya que otros compañeros habrían ido a pasear o simplemente los habrían vendido. Pero me di cuenta de que aun permanecía allí un hermoso caballo blanco. Me quedé un rato mirándolo hasta que decidí acercarme a el lentamente. Dejé un distancia respetuosa entre nosotros dos, ya que sabía que acercándome a el rápidamente podría tener cualquier tipo de reacción ante ello. Desde pequeñita mi abuelo me había enseñado alguna que otra clase de quitación, pero con el paso de los años uno se olvida de ello hasta borrarlo de su mente. Puede que todavía no fuese tan buena comprada con el pasado, pero con algo de practica la buena forma de montar volverá a mi. Cogí un zanahoria, me acerque unos centímetro más al animal hasta llegar a un punto en el que podía tocarlo. Alcé mio mano con la zanahoria y se la acerque, la empezó a oler hasta que decidió por comérsela.

__: Buen chico....-Dije acariciándole la cabeza.
__: No pasa nada.-Le dije al ver que aun no confiaba en mi.

-Abrí poco a poco la escuadra y entre para quedarme a su lado. 

Había pasado ya un buen rato desde que entré a los establos, Yena ya había cogido confianza en mi. Y había decidido incluso ponerle ese nombre para cuando volviese a este lugar.

__: Vamos a dar una vuelta chico.-Dije con alegría.

 Había puesto la silla y las riendas sobre ella para subirme y dar una vuelta cuando una voz me saco de mi trabajo sobresaltada...


xxx:___?...... 














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