La única pregunta que pasaba por mi mente en aquel momento era, ¿que iba a ser de mi ?¿Qué debía hacer ahora?
Las lágrimas bortaban sin parar por cada una de las raices de mis ojos. Por un lado sabía que había encontrado la única salida a una nueva vida, que facilmente podía dar un paso y ser una nueva persona, comenzar un nuevo mundoo, pero...por otro lado me daba miedo comenzar una etapa yo sola, sin el apoyo de lo que hasta ahora había sido mi hermano, mi compañero...mi mejor amigo.
Sequé con asco las lágrimas que empapaban mi rostro. Me levanté de la esquina en la que había pasado minutos...horas y tiempo nada importante de mi vida, y decidí ir al establo donde podría decirse que me esperaba lo único que me quedaba en este mundo.
Tenía la peor vida que una adolescente podría desear, ya que vivía en algo impronunciable para mi, pero encima debía aceptar que era huerana y ya no tenía amigos ni apenas vida social.f
Para mi, era algo imcomprendible, como esas personas que tienen todo, piden las cosas objetistas, cuando en cambio lo único que pedía yo era una hogar y no lo recibía...
El establo era una acogedora cabaña, en la que solo nos encontrábamos ella y yo. Tenía unos impresionantes ventanales desde los que se veían todo el inmenso paisaje que nos rodeaba. Nos encontrábamos en silencio, solo se pronunciaba el sonido de la lluvia que caía fuera, y su deslizamiento por el cristal.
Las lágrimas, ese líquido formado dentro de tus ojos que recorren un largo proceso hasta caer rápidamente. Pero ya no era en aquel momento una sola lágrimas, sino millones y millones de ellas. La rabía, la trsiteza, el dolor.. todo aumentaba, acabando así en un ciclo de desesperación, en el que todo lo que está a tu alcance es tirado contra el suelo, donde los gritos y las patadas es lo imprescindible hasta que pasan largos minutos y eres derrotada por tu propio cansancio, cayendo rendida al suelo...
Me desperté sintiendo algo frío y líquido en mi cara, abrí los ojos, la claridad entraba fuertemente, veía todo borroso hasta que mi vista se aclaró. Como no, me había quedado dormida en el establo, con un caballo que ahora mismo no lo culpo ya que podría ser mi único amigo y se lo agradezco. Había enorme goteras por todo el techo del estblecimiento lo que me obligó a poner determinados cubos para que no se formasen charcos. Miré el reloj, tan solo faltaban 20 minutos para dar por comenzada la clase de geometría, pero no estaba asustada ni mucho menos, tenía más que pensado no asistir a ninguna de las clases, era demasiado bocharnoso tener que ver a esos dos y mucho menos tener que sentarme sola. Cogí un taburete de madera y me senté apollada contra la pared sabía que minutos después de empezar la clase estarían buscándome, es la costumbre, y posible mente este sería el ultimo lugar que mirarían, pero en cualquiera de los caso tenía claro que fuese cuando fuese acabarían apareciendo por aquí. Debía idear un plan, si, eso lo sabía, pero aun me quedaba suficiente tiempo como para tener que pensar desde ese mismo instante.
Mira al enorme y reluciente animal, yo la observaba a ella, pero ella observaba algo que se encontraba en el suelo, seguí su vista y vi que se trataba de una pequeña caja. Pero una cualquiera, sino de la caja de Styles. Recordé como había decidido guardar aquella caja en el establo para mayor seguridad. Me acerqué a ella me agaché y la cogí mientras me volvía a sentar. Me quedé varios segundos observando la delicadeza con la que estaba formado aquel objeto mientras pasaba mis dedos sobre ella. La abrí lentamente, encontrándome dentro de ella mas de una cosa.
Saqué lo que se encontraba a la punta arriba, parecía una collar de plata. Lo jalé por la cadena siguiéndole una cúpula, La abría mientras se abría en dos y mire fascinada. En una de las mitades se encontraba la foto de un niño pequeño y adorable con su cabeza cubierta de rulo y en la otra mitad una mujer joven totalmente clavadita a el. Claramente no me sorprendía el saber que aquel pequeño es Harry y aquella su madre. Guardé la cadena y saqué un pequeño sobré azul . Lo abría y desdoblé el papel de su interior mientras comenzaba a leer.
Querido Harry:
Hijo, espero que ahora mismo cuando esta carta estén entre tus manos ya seas un esplendido y magnifico joven. Recuerdo cada uno de los momentos que pasábamos juntos cuando tan solo era un niño, posiblemente tu no los recuerdes o incluso no quieras ni recordarlos por todo lo que sucedió durante tu vida. Se que en estos momentos quieras volver a tu vida diaria y tirar esta carta me gustaría que leyeses esto.
Se que me odias y que si aun siguiese en pie en este mundo no querrías ni dirijirme la palabra. Claramente no se nada de ti, ni donde estás, ni como eres, que estas haciendo en estos momentos. Siento haber desaparecido de tu vida cuando tan solo eras una pequeña criatura, pero solo quiero que entiendas que un cancer abecés es remediable pero a veces no, trsitemente como presenciastes en mi caso no remediable y hubiese dado lo que fuera por seguir a tu lado por mucho que tuviese que sufrir. Los dos sabemos que tu padre es una persona nerviosa que no controla lo que piensa ni dice, pero sabes que tienes que tener pacienia con el y no ponerte triste por lo que pueda pasar. No te comas la cabeza por esta carta solo quería que la leyeses para que supieses que siempre voy a estar a tu lado estés donde estés.
Te quiere tu madre, desde allí arriba.